joachimhornung@gmx.dewww.mutual-mente.com:  Aspectos espirituales del trasplante de órganos   19.07.08  

Aspectos espirituales del trasplante de órganos

Transferencia de actitudes y conocimientos
del donador al receptor de órganos

Artículo de Joaquín Hornung

Epígrafe:     ¡Léelo, mas léelo esmeradamente!

Expreso mi agradecimiento a Mercedes Bernabeu y Ina Kolle
por su colaboración en la traducción del artículo al español.

Contenido

Sumario y palabras claves

Algunos ejemplos de transferencias

¿Cuántas veces sucede?

Citas del libro de Claire Sylvia

Posesiones espirituales

Un donador de órganos como posesor

Caso 1 de Pearsall-Schwartz-Russek

Caso 2 de Pearsall-Schwartz-Russek

filosofia

Otros aspectos espirituales del trasplante de órganos

Petición de apoyo

Bibliografía

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Sumario.  Normalmente se explica la transferencia de actitudes y de conocimientos del donador al receptor de órganos con las nociones “la memoria de órganos” o “la memoria celular”.  Este artículo presenta una visión de este fenómeno como posesiones espirituales.  Esta comprensión surge sin violencia de las palabras literales de las personas afectadas.  Este análisis no solo posee un valor teórico sino que conlleva consecuencias prácticas notables en el campo terapéutico.

Palabras claves.  Doarah, Claire Sylvia, trasplante de órganos, memoria de órganos, memoria celular, posesión, posesiones, posesiones espirituales, transferencias, transferencias de la memoria, Kardec, Allan Kardec, Kardecistas, Kardecismo, William Baldwin, Edith Fiore, Carl Wickland, Paul Pearsall, Gary Schwartz, Linda Russek

Ejemplos de transferencias.

En algunos casos de trasplante de órganos, principalmente en relación con el trasplante de corazón, se ha venido observado que algunas preferencias, aversiones, actitudes e incluso conocimientos concretos se habían transferido del donador al receptor, véase Pearsall (1998) y Pearsall, Schwartz & Russek (2002).  A continuación expondremos algunos ejemplos.

(“antes” o “anteriormente” opinan “antes de la recepción del nuevo órgano”)
(“después” o “ahora” opinan “después de la recepción del nuevo órgano”.
)

Debbie Vega.  Antes estaba en contra del alcohol y de la comida rápida, pero amaba la música clásica.  Ahora le apetece la cerveza, la pechuga de pollo y la música rap.

Ben (pseudónimo) de 56 años.  Después del trasplante tiene terribles sueños en los que ve un deslumbrante relámpago ante sus ojos y como su cara se va calentando hasta quemarse.  El donador era policía y murió de un tiro en la cara.

Hombre, 47 años.  Obtuvo el corazón de una chica anoréxica de 14 años.  Ahora se siente muy joven, tiene ataques de bulimia, pierde peso, ríe con disimulo, corretea y se muestra como una adolescente.

Hombre joven, blanco.  Ahora siempre va al Harlem con los afro-americanos, pero no sabe por qué.

Susie, 29 años.  Fue la mejor vendedora de McDonalds y una lesbiana militante.  Ahora tiró todos sus libros sobre lesbianismo; ya no soporta la carne, se ha vuelto vegetariana y se ha casado con un hombre.  Su corazón era de una vegetariana que amaba mucho a los hombres.

William Sheridan, 63 años.  Antes pintaba como un niño.  Después del trasplante de corazón pinta cuadros maravillosos, con animales salvajes en bellos paisajes.  El donador, Keith Neville, de 24 años, fue un pintor de gran talento.

Hombre, blanco, 47 años.  Antes detestaba la música clásica.  Ahora la adora y conoce cantos clásicos que antes nunca había escuchado.

Daryl, 5 años.  Conoce el nombre, la edad aproximada y la causa de la muerte de su donador Timmy.  Ahora ya no puede tocar más su power ranger (juguete).  Timmy había caído por la ventana cuando quería coger su power ranger.

Doarah (pseudónimo), 8 años.  En sus pesadillas ve a un hombre acercándose a ella empuñando un cuchillo y que está a punto de matarla.  El asesino de la donadora del corazón (de 10 años) fue capturado en base a la descripción dada por Doarah.  (Pearsall 1999, página 7).

Claire Sylvia, bailarina americana.  Receptora no solo de un corazón sino además de los pulmones.  Observa la aparición de nuevas características en sus apetencias, como tener ganas de pimientos verdes, cerveza y pollo.  Ahora manifiesta un modo de andar masculino y tiene sentimientos hacia los hombres y las mujeres como si fuera un hombre.  Está segura de que estos atributos pertenecen al donador. 

Algunos de los extractos literales del libro de Claire Sylvia se encuentran citados dos capítulos más abajo de este texto.

Jimmy, 9 años.  Anteriormente le encantaba bañarse y jugar en el agua, ahora le tiene pánico.  La donadora había muerto ahogada.  Jimmy no sabe quien fue la donadora, pero dice:

A veces hablo con ella.  Puedo sentirla aquí dentro.  Ella parece muy triste.  Intento consolarla, pero tiene mucho miedo.  Ella me dice que desea que

»Los padres no desechen a sus hijos «

No tengo ni idea de por qué ella me lo dice.” 
(Pearsall, Schwartz & Russek, 2002, caso 8).

Los casos de Doarah y de Claire Sylvia sobresalen por el gran número de ejemplos en la forma en que aquí están transferidas las informaciones como hechos y datos precisos.  Habitualmente son “solamente” nuevas preferencias, aversiones o actitudes que emergen como de la nada en los receptores.

 

¿Cuántas veces sucede? 

La mayoría de los ejemplos de transferencias los hallamos en los autores citados.  Estos están descritos con tanto detalle y están tan bien documentados, que no cabe la menor duda de la autenticidad del fenómeno.  Y se puede partir del supuesto de que el número real de las transferencias sería mucho mayor por las siguientes razones:

1.  Presumiblemente muy pocos receptores afectados hablan francamente sobre sus vivencias y problemas, porque muy pronto se dan cuenta de que no van a ser comprendidos y van a ser rechazados por los médicos, parientes y amigos.  Entonces optan por el silencio.

2.   Los terapeutas, o sea los cirujanos del trasplante, normalmente solo están interesados en el éxito médico y físico del trasplante y del paciente, pero no en las consecuencias psíquicas del trasplante en el paciente.  Además estos temas no interesan lo más mínimo debido a la visión materialista de la vida que manifiestan muchos de los médicos en la actualidad.

3.   Para el tema de las transferencias, desde el punto de vista científico solo son fidedignos los ejemplos en los que el receptor primero no conoce la identidad del donador ni de su familia.  Aunque posteriormente llega a conocerles, de manera que sus nuevas actitudes pueden ser comparadas con las del donador.  Hay que darse cuenta de que en Europa según la ley, los receptores de órganos no deben conocer la identidad de su donador, y al revés la familia del donador no debe conocer al receptor.  No obstante en varios estados de los EEUU este asunto se tramita de diferente manera; los ejemplos antecedentes y siguientes provienen de los EEUU.  Claire Sylvia descubrió a la familia de su donador de una manera casi mágica.

Citas del libro de Claire Sylvia

¿Cómo se explican las transferencias?

Para encontrar una respuesta vamos a citar literalmente algunas frases del libro autobiográfico de Claire Sylvia.

(Con el permiso de la editorial Hoffmann und Campe, Hamburgo)

Cinco meses después del trasplante de corazón y de pulmón Claire Sylvia soñó con su donador y en este sueño conoció su nombre “Tim” y la primera letra de su apellido “L”, aunque no sabía quien era ni tampoco conocía a su familia.  La segunda parte de su sueño nos lo describe así:

“Vuelvo para despedirme de él.  Tim me está mirando mientras me dirijo a él; parece que está alegre porque regreso.  Nos besamos, y mientras lo hacemos le aspiro hondamente.  Me siento como si hubiera tomado el aliento más profundo que jamás haya experimentado.  Y sé en este momento que nosotros dos, Tim y yo, estaremos unidos para siempre.  Cuando desperté de este sueño me sentí con un ánimo maravilloso, viva y fresca.  Además sentí que mi corazón y mi pulmón ahora realmente formaban parte de mí.  –

Durante los meses siguientes fue aumentando en mí la sensación de que el espíritu de mi donador seguía vivo dentro de mí.”

En otras partes del libro encontramos las siguientes afirmaciones de la autora:

“A veces tuve la sensación de que alguien diferente de mí estuviera conmigo y dentro de mí, y de una manera indefinible el sentimiento de mí misma se convirtió en un sentimiento en forma de nosotros.   A veces me sentí como si compartiera mi cuerpo con una segunda alma.”

Estaba convencida de que una parte de él estaba viviendo en mí y de alguna manera me guiaba hacia su familia.”

“Tengo la sensación de que otra persona está dentro de mí y quiero saber quién es.  Además quiero llegar a conocer a la familia de Tim.”

“Para mucha gente la idea de que un segundo ser esté alojado dentro de uno sería tan amenazante y grotesco que la expulsión o la denegación seguramente sería una reacción habitual.”

Al final de su libro Claire Sylvia tiene un sueño en el que aparecen 22 motocicletas.  Una tarde, un par de días después, un conocido la lleva en su moto (¡en la vida real!) y conduce a gran velocidad entonces su corazón empieza a latir con mayor frecuencia.  (Tim había muerto en un accidente con su moto.)  Claire Sylvia sigue escribiendo:

“Hoy creo que la ritualisación del sueño de la moto ha facilitado el hecho de que haya podido soltar el alma de Tim suavemente.  Por fin había encontrado mi nueva identidad, una especie de tercer ser, que no era la vieja Claire ni el nuevo Tim, sino una combinación de ambos.  Creo que no ha sido una casualidad que después de esta tarde haya sido capaz de entablar una relación consistente con otro hombre.  Era como si Tim se hubiera desplazado a un lado, de modo que en mi corazón quedara espacio para otro.”

Es posible deducir de las palabras de Claire Sylvia desde cuando hasta cuando ha permanecido la posesión:  Obviamente va desde su primer sueño, cuando aspiró a Tim, hasta el viaje rápido en moto, que ella misma llama un ritual.  Incluso Claire Sylvia puede denominar el motivo de Tim de su presencia con ella y en ella:

“Aunque la vida de Tim tuvo un fin abrupto, obviamente, junto con sus órganos su mente estaba destinada seguir viviendo.  Creo firmemente – como también lo hace la madre de Tim – que él me ha estado guiando para encontrar a su familia, y así volver a estar en contacto con ellos, y quizás también para resolver y completar lo que hubiera de irresoluto en su vida.  Lo siento fuertemente en mi corazón.”

(Fin de las citas del libro de Claire Sylvia)

 

Posesiones espirituales.

Aunque Claire Sylvia nos va describiendo con detalle sus experiencias, en el capítulo final del libro no llega a la conclusión crucial.  Al final ella se pregunta cómo se explican las transferencias que ha experimentado.  Discute las diferentes teorías sobre este tema.  Pero no prosigue con la deducción de que ella obviamente ha estado poseída por el alma del difunto Tim, aunque esto se puede deducir con gran claridad de sus propias palabras.

En el presente texto por “posesión espiritual” entendemos la posesión de una persona viva por el alma de una persona fallecida.  En el sentido de los autores comentados posteriormente, partimos del supuesto de que el alma de una persona difunta pueda poseer (invadir, ocupar) a otra persona viva e influenciar sus pensamientos, emociones y actitudes. 

Por “el alma” entendemos la parte de un ser humano que sobrevive a su muerte física. 

(Aquí expresamente no hablamos sobre los conceptos más antiguos de la posesión demoníaca ni del exorcismo de la Iglesia Católica.)

Los autores siguientes han desarrollado métodos terapéuticos para liberar a una persona de un alma que la está poseyendo.  Este método se denomina en la citada literatura americana como “spirit releasement therapy”.

Casi no se encuentra referencia sobre esta terapia moderna en la literatura europea.  Una buena fuente de conocimiento sobre el tema la encontramos en cambio en la literatura americana siguiente.

Carl Wickland (¡1924!) ya temprano escribió su famoso libro “Treinta años entre los muertos”.  Él descubrió que su mujer era médium y que, a través de su mujer, él era capaz de hablar con el alma de la persona difunta que estaba poseyendo a su paciente.  Dicho de otro modo:  su mujer dejaba entrar en sí misma al difunto, que estaba poseyendo al paciente, y así el Dr. Wickland podía comunicarse a través de su mujer con el posesor.  A menudo el Dr. Wickland consiguió convencer al posesor de que había muerto, de que ya no tenía ningún sentido continuar poseyendo al paciente y de que era mucho mejor para él dejarse guiar por sus difuntos amigos y parientes al más allá.  Así el Dr. Wickland no solamente ayudó a los pacientes que le habían consultado por sus numerosas molestias, sino que además liberó a las almas ocupantes, que hasta entonces no habían sido capaces de dejar la esfera mundana y por consiguiente abandonar la cercanía de otras personas.

Annabel Chaplin (1977) descubrió la presencia de posesores en sus pacientes como causa de muchos de sus problemas e irritaciones.  Trabajó con ellos por medio de oraciones, meditaciones y visualizaciones para poder liberar a aquellos que invadían a sus pacientes.

Edith Fiore (1995) como terapeuta de la reencarnación halló de nuevo que sus pacientes muchas veces no sufrían experiencias traumáticas a causa de sus vidas pasadas, sino que estaban poseídos por almas de difuntos.  Trabajó por medio del trance ligero con sus pacientes de la misma forma que hoy en día están haciendo la mayoría de los terapeutas de la reencarnación.

William Baldwin (2003) experimentó lo mismo que Chaplin y Fiore:  También redescubrió las posesiones por almas de fallecidos trabajando con sus pacientes; sólo más tarde descubrió los libros de los autores citados anteriormente.  Baldwin, al igual que Fiore, suele trabajar sin médium provocando un ligero trance en el paciente, y hablando a través del paciente llega a comunicarse con el alma poseída.  Baldwin afirma expresamente que no trabaja con hipnosis profunda.

En la hipnosis profunda el paciente, mientras dura el estado hipnótico, no es conciente ni de sí mismo ni de la situación y pierde el control sobre sus acciones.  Por ello, al finalizar la sesión no recuerda nada de lo ocurrido y es necesario convencerle de los sucesos acontecidos – a veces increíbles – por medio de un vídeo.

En contraposición a esto los pacientes bajo trance ligero mantienen en todo momento la conciencia y pueden tomar sus propias decisiones, por ejemplo, pueden pedir una manta si tienen frío, o pueden expresar si no desean hacer un paso de la terapia, etc.  Con este método pueden recordar perfectamente todo lo ocurrido y las experiencias que han vivido.  Esta forma de trabajo es preferida hoy en día por la mayoría de los terapeutas de regresiones.

Los Kardecistas en Brasil.  Todos los autores mencionados obviamente no sabían que el trabajo terapéutico con posesiones tenía una larga tradición en Brasil y que allí fuera prevaleciente y bien conocido.  El conocimiento y el manejo de las posesiones por almas de personas difuntas en Brasil se llaman “Kardecismo”, término nombrado por el gran investigador del mediumismo Allan Kardec, que escribió sus obras alrededor del año 1850 en Francia.  Entre ellas destacamos por su renombre:  “El libro de los espíritus” y “El libro de los médiums”.  En Brasil, “Kardecismo” es sinónimo de “Espiritismo”.

Hasta hoy, los terapeutas brasileños siempre trabajan de dos en dos:  uno es el médium y el otro es el indoctrinador, es decir, es aquél que habla con el alma mientras ésta dentro del médium.  El indoctrinador intenta convencer al posesor de que ha muerto y trata de persuadirle para que abandone al paciente y siga el curso normal hacia el más allá.

En Brasil el médium y el indoctrinador reciben una formación de cuatro años y a menudo fueron pacientes anteriormente.  No piden ningún dinero por su servicio.  Además de ser terapeutas, todos tienen una profesión.  El consultorio se financia a través de donaciones.

Un donador de órganos como posesor

Hasta ahora solamente conocemos [el autor J. H.] un caso único documentado, en el que el terapeuta habló con el donador de órganos que poseía a la persona que había recibido estos órganos.

Este ejemplo se encuentra en el libro de William Baldwin (2003, p. 8), que escribe:

“En caso de trasplantes de corazón o de otros órganos, el alma del donador puede seguir al órgano trasplantado al nuevo cuerpo.”

El posesor Alex en el caso relatado por Baldwin sufrió una extracción de órganos múltiples y dijo en la terapia:

“Mis riñones fueron hacia aquí, mi hígado hacia allí, y mi corazón a otra parte:  seguí a mi corazón, porque allí es dónde vivo.”

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A continuación voy a citar dos ejemplos impresionantes más de las conexiones entre el donador y el receptor de órganos, según el artículo de Pearsall, Schwartz y Russek (2002).

(Con permiso de la editorial Springer Science and Business Media, Dordrecht, Países Bajos)

Todos los receptores de órganos de los diez ejemplos de Pearsall, Schwartz y Russek no conocieron a sus donadores hasta la aparición de síntomas nuevos y sorprendentes.  Los autores escriben al respecto:

“In each case, personal changes in the recipients preceded any contact with the donor’s family members or friends.”

(“En cada caso las alteraciones personales de los receptores precedieron al contacto con la familia o los amigos del donador.”)

Después de encontrar posteriormente a las familias de los donadores se ha comprobado que los donadores en su vida habían tenido exactamente las mismas características experimentadas por los receptores.  Los nuevos comportamientos de los receptores no son explicables por la historia de su propia vida.

Caso 1 de Pearsall, Schwartz y Russek (2002)
(El canto “Danny, mi corazón es tuyo”)

El donador, Paul, fue un joven de 18 años, que murió en un accidente de coche.

El padre del donador Paul, psiquiatra, refiere:

“Mi hijo siempre escribió poemas.  Durante más de en un año no habíamos puesto orden en su habitación.  Luego allí encontramos unos poemas, que nunca nos había mostrado, y hasta hoy no hemos hablado sobre este tema con nadie.  Especialmente uno de los poemas nos había conmocionado mucho, emocional y espiritualmente.  En este poema habla sobre la cercanía de su muerte.”

“Por otra parte él era músico, y encontramos una canción con el siguiente título:

»Danny, mi corazón es tuyo«

En el texto de esta canción expresaba con claridad que estaba predestinado a morir prematuramente y que iba a dar su corazón a otra persona.  Cuando hemos encontrado a la receptora de sus órganos, estuvimos tan…  No sabíamos qué pasaba.  Tampoco lo sabemos ahora.  Simplemente no lo sabemos."

La receptora, Danielle, de 18 años, comunica:

“Cuando me mostraron las fotos de su hijo le reconocí inmediatamente.  Él soy yo.  Sé que está dentro de mí y que me ama.  Desde siempre ha sido mi amante, puede ser que en otro tiempo, en algún otro lugar.  ¿Cómo pudo saber antes de su muerte que tenía que morir y que a mí me iba a dar su corazón?  ¿Cómo pudo saber que mi nombre era Danielle?  Y después, cuando han tocado para mí algunas de sus canciones, he podido continuar cantándolas sin haberlas escuchado con anterioridad.  Antes nunca había podido tocar, pero después del trasplante comencé a interesarme por la música.  La sentía en mi corazón.  Mi corazón tenía que tocar música.  Le dije a mi madre que quería ir a clases de guitarra.  El mismo instrumento que había tocado Paul.  Su canto está dentro de mí.  Lo siento repetidamente por la noche, y es como si Paul me diera una serenata.”

El padre de la receptora Danielle relata:

 “ Ella [su hija Danielle] dijo que quería tocar un instrumento y quería cantar.  Cuando escribió su primera canción lo hizo sobre su nuevo corazón como el corazón de su amante.  Elaboró un texto diciendo que su querido venía para salvarle la vida.”  –

Caso 2 de Pearsall, Schwartz y Russek (2002)
(Carter actúa del mismo modo que Jerry)

El donador, Jerry, tenía 16 meses en el momento del trasplante.  El receptor del corazón, Carter, en el momento del trasplante era un bebé de 7 meses, en la entrevista tiene 6 años. 

La madre del donador Jerry, médica, informa sobre su primer encuentro con el receptor Carter:

“Cuando Carter me vio por primera vez corrió hacia mí, presionó su nariz contra la mía y la frotó y frotó.  Esto era precisamente lo que hacíamos con Jerry.”

“Cuando él me abrazó pude sentir a mi propio hijo.  O sea:  Pude sentirle, no sólo simbólicamente.  Él estaba presente.  Sentí su energía.  Pueden preguntarle a mi madre:  Carter a pesar de tener ya 6 años habló con el mismo lenguaje de bebé y jugó con mi nariz de la misma manera que lo hacía Jerry.”

“Nos quedamos con la familia del pequeño receptor del corazón, Carter, aquella noche.  A medianoche Carter entró en nuestra habitación y quiso dormir con mi marido y conmigo.  Él se acurrucó entre nosotros como Jerry solía hacerlo, y empezamos a llorar.  Carter nos dijo que no lloráramos porque Jerry decía que todo iba bien.  El corazón de nuestro hijo late en el pecho de Carter.  De alguna manera nuestro hijo sigue vivo.”

La madre del receptor Carter dice:

“He visto a Carter corriendo hacia ella [la madre del donador Jerry].  Nunca lo hace.  És muy, muy esquivo.  Pero fue hacia ella.  Cuando susurró: »Todo va bien, Mamá«, me desmayé.  ¡La llamó »Mamá«! – o tal vez es el corazón de Jerry que ha estado hablando.”

 “Algo más que deben saber:  Cuando fuimos todos juntos a la iglesia, Carter no había visto con anterioridad al padre de Jerry.  Habíamos llegado tarde y el padre de Jerry estaba sentado en medio de un grupo de gente de la comunidad de la iglesia.  Carter se soltó de mi mano y directamente corrió hacia él.  Se subió a su regazo, le abrazó y dijo: »Daddy«.  Nos quedamos todos perplejos.  ¿Cómo podía conocerle?  ¿Por qué le llamó »Dad«?  Nunca antes había hecho nada igual.  En la iglesia nunca se había soltado de mi mano y nunca había corrido hacia un desconocido.  Cuando le pregunté porque lo hizo, él me contestó que no lo había hecho él, sino que fue Jerry quién lo hizo, y él, Carter, fue con él.”  –

(Fin de las citas de Pearsall, Schwartz y Russek, 2002)

Un poco de filosofía

La explicación usual de las transferencias del donador al receptor se basa en que las células del corazón poseen una memoria.  Se habla sobre la memoria del órgano o la memoria celular.  Esta opinión la sustentan, en primer lugar, los autores Pearsall (1998) así como Pearsall, Schwartz y Russek (2002).  A este planteamiento vamos a contraponer otro razonamiento basado en el supuesto de que el receptor de un órgano pueda ser poseído por el alma del donador difunto en cuestión.  ¿Qué teoría es preferible?

La teoría de la memoria celular sería aceptable para los que sostienen un punto de vista del mundo materialista y mecanicista, es decir para aquellos que están orientados hacia el campo de las ciencias naturales.  No pueden imaginar nada más allá.  En cambio el modelo basado en las posesiones exige la aceptación de la existencia de un mundo espiritual y de seres espirituales.  Además es necesario tener unos conocimientos básicos del fenómeno y de la terapia de las posesiones espirituales (en el sentido que se plantea en este artículo).

Si queremos hacer un balance de estas dos teorías tendríamos que considerar el siguiente requisito metodológico básico:  Una buena teoría sobre un fenómeno ya observado debe tener una virtud importante:

Debe facilitar predicciones concretas sobre las posibles observaciones empíricas que no hayan sido observadas antes de establecer la teoría, pero que puedan serlo en el futuro.  A esto se le llama la fuerza predictiva de una teoría.  Una teoría sin fuerza predictiva no sirve para nada.  En el caso que nos ocupa, el de las transferencias en el modelo de posesiones, posibilita la predicción siguiente:

Un terapeuta de posesiones podría hablar con el donador que posee al receptor del órgano y preguntarle 

¿quien es?

y

¿por qué está poseyendo al paciente?

A lo mejor podría convencer al posesor de que ya está muerto y persuadirle a abandonar al receptor.

Ante todo tal intervención tendría sentido si el receptor padeciera algún tipo de consecuencias psíquicas derivadas de la implantación de órganos.  Por lo común el receptor no tiene conocimiento de la posibilidad de ser poseído por el alma del donador.

¡La teoría de la memoria celular no facilita ninguna predicción de observaciones que no han sido hechas anteriormente!

Además en contra de la teoría de la memoria celular podemos manifestar lo siguiente:

No hay ninguna justificación por la que las células del corazón posean una memoria de tal alcance que puedan memorizar y reproducir la fisonomía del asesino de la donadora.  (Una memoria celular científicamente solo es conocida a nivel inmunológico y genético.)

No hay ninguna explicación sobre el funcionamiento de tal memoria, de cómo pueden ser leídos sus contenidos y de cómo pueden ser transmitidos a la conciencia del receptor.

Todo ello puede darnos la impresión de que el modelo de la posesión espiritual es la solución al problema.  Sin embargo no es tan simple.  Por medio de la aceptación de la hipótesis de las posesiones no veríamos contestadas todas las preguntas.  Pensemos en las palabras de Alex (el posesor, con él que habló William Baldwin):

“Seguí a mi corazón porque allí es dónde vivo.”

En primer lugar lo notable de esta afirmación es que Alex habla de sí mismo como fuera un individuo distinto de su corazón.  Alex es evidentemente el alma del donador fallecido.  Pero siguió a su corazón lo que significa para él su corazón (¡que sigue vivo!) sigue siendo muy importante.  ¿Por qué tiene tanta importancia?  ¿Es la memoria celular del corazón?  ¿O es el sistema nervioso autónomo del corazón que permite que pueda latir de forma totalmente independiente del cerebro?  ¿O es el corazón como un ser en parte biológico, en parte espiritual? 
¿O … ?  No lo sabemos.

Usualmente la conciencia humana es asignada al cerebro, y la medicina moderna – orientada a semejanza de las ciencias naturales – supone que sería el cerebro el que crea la conciencia.  De eso se deduce:  Sin cerebro no haya ninguna conciencia.  Esta opinión obviamente es falsa, porque el alma de una persona fallecida se queda conciente de sí misma y retiene el mismo sentimiento de su Yo como en vida, aunque ya no tiene un cerebro biológico.  Incluso sus necesidades, costumbres, preferencias, antipatías, aversiones, adicciones y miedos a menudo se conservan (Myers 1903 e Internet, Whitton 1986, Newton 1994 y 2000).  Hablamos sobre la identidad del Yo en los distintos estados del alma aquí y en el más allá. 

El alma de una persona recientemente difunta podría quedarse cerca de la tierra, podría convertirse en posesor de una persona viva, o podría ir a través del reino intermedio para finalmente reencarnarse.

(Una evaluación de la literatura científica seria sobre la reencarnación, sobre las experiencias cercanas a la muerte y sobre la estancia del alma en el más allá se encuentra en  www.mutual-mente.com.)

De cualquiera manera la conciencia de un ser humano vivo sí está conectada con su cerebro, porque daños del cerebro o el consumo de drogas pueden alterar la conciencia, ofuscarla o turbarla.

El traspaso de la conciencia dependiente del cerebro a una conciencia independiente ha sido descrito repetidamente por personas que han experimentado experiencias cercanas a la muerte; sobre ese tema hay una cuantiosa literatura.

La conciencia independiente del cerebro está conectada con un segundo cuerpo inmaterial que puede flotar y moverse a través de todo.  La conciencia independiente del cerebro no siente dolor del cuerpo físico y puede seguir el camino al más allá.  Sin embargo, el sentimiento del Yo del alma en el más allá es el mismo que el de la persona viva.  El Yo, la individualidad, la personalidad, el alma permanecen; uno se queda idéntico a sí mismo, uno se queda consigo mismo.

¿Qué es la conciencia?  Ni la ciencia moderna, ni los médicos o neurólogos, ni los físicos o filósofos han podido, ni pueden explicarla, aunque cada uno de nosotros pueda observarlo por sí mismo.  También podemos observar en nosotros ciertos estados alterados de la conciencia, aparte del estado de la vigilia, por ejemplo, en los sueños y en los sueños lúcidos.  La conciencia del ser humano es uno de los arcanos más misteriosos de nuestra existencia.  Las ciencias no han podido contribuir a desvelar este secreto.

Bueno, si el alma del donador difunto estuviera buscando a su corazón (¡todavía vivo físicamente!) y quisiera habitar en él, el corazón tendría un sentido espiritual que lo haría atractivo para el alma del donador.

En términos generales, debe haber un sentido para que un alma viva en un cuerpo físico, lo cual significaría que el cuerpo físico tendría un valor espiritual que importaría para un ser inmaterial, un alma.  Si esto no fuera así, no encarnaría, es decir, no elegiría un cuerpo biológico como vivienda para el curso de una vida biológica.

La unión entre un alma y un cuerpo, y después también la separación de ambos, son uno de los secretos más admirables del misterio de la vida.  Únicamente podemos percibir con asombro este fenómeno, podemos tener la sensación de que estamos muy cerca del misterio de la vida, sin que la mente pueda comprenderlo. 

Otros aspectos espirituales del trasplante de órganos

Hasta aquí hemos hablado sobre la transferencia de actitudes y de conocimientos del donador de órganos al receptor como un aspecto del trasplante de órganos que no es médico ni psicológico, pero sí espiritual.  Aparte de esto hay otros aspectos espirituales a destacar:

1.)   Puede ser que un médium contacte con el alma de un donador de órganos difunto.  Hasta hoy solamente conocemos un único caso documentado;
véase el texto en alemán en  www.mutual-mente.com:

“Ein jenseitiger Organspender berichtet über seine eigene Organentnahme”

(“Un donador de órganos informa desde el más allá sobre la extracción de sus órganos”)

2.)   Es de esperar que ahora – y crecientemente en el futuro – se reencarnen donadores de órganos difuntos.  Es posible que en algunos casos puedan acordarse de forma espontánea o por medio de regresiones terapéuticas de sus experiencias durante y después de la extracción de sus órganos.

De estas posibles observaciones podrían surgir respuestas a las preguntas siguientes:

1. ¿Cuáles son las experiencias que tiene un donador de órganos mientras se está efectuando la extracción de sus órganos?

2.  ¿Cuáles son las experiencias cercanas a la muerte que tiene un donador?

3.  ¿Cuáles son las influencias que tiene la extracción de los órganos en el sino del alma del donador?

4.  ¿Impide la extracción de órganos el paso del alma al más allá?  Por ejemplo, de forma que el alma del donador no sepa que ha muerto y no pueda abandonar la esfera de nuestro planeta.

5.  ¿Cuáles son los objetivos del donador como posesor del receptor?

6.  ¿En qué medida perjudica la posesión al posesor y/o al poseído?

7.  ¿En estos casos estaría indicada la terapia de la liberación del alma?

8.  ¿El posesor abandonará al receptor del órgano después de algún tiempo por sí mismo de forma natural?  (¡Recuerden el ejemplo de Claire Sylvia!)

9.  ¿Cuál es la conexión cármica entre el donador y el receptor? (¡pensemos en el ejemplo de Danielle!) 

10. ¿Cómo repercuten estas preguntas y las respuestas esperadas en nuestro entendimiento fundamental sobre el trasplante de órganos?

Petición de apoyo.

Estimados lectores, en caso de que descubran material documentado sobre aspectos espirituales del transplante de órganos, por favor hágannoslo saber.  Quizás puedan animar a sus amigos y conocidos, a un médium o terapeuta, a buscar tales ejemplos y darlos a conocer.

Así pueden contribuir a que consigamos comprender de mejor manera

          ¿Qué significa el trasplante de órganos en su esencial?

Y que podamos lograr la posibilidad de socorrer a los receptores de órganos que sufren y a las almas de los donadores difuntos.

 

Bibliografía

Baldwin, William J.: “Healing Lost Souls – Releasing Unwanted Spirits From Your Energy Body.”  Hampton Roads 2003.

Chaplin, Annabel:  “The Bright Light of Death.”  DeVorss 1977.

Fiore, Edith:  “Besessenheit und Heilung.”  Silberschnur 1999.  „The Unquiet Dead – A Psychologist Treats Spirit Possession.”  Ballantine 1995

Myers, Frederic:  www.trans4mind.com/spiritual/myers1.html

Myers, Frederic: “Human Personality and its Survival of Bodily Death.”  2 Volumes: Longmans, Green & Co., New York, London, and Bombay 1903(!)

Newton, Michael: “Destiny of Souls – New Case Studies of Life between Lives.” Llewellyn 2000.  “Die Abenteuer der Seelen – Neue Fallstudien zum Leben zwischen den Leben.“ Astrodata/Astroterra 2001 

Newton, Michael: “Die Reisen der Seele – Karmische Fallstudien.” Astroterra 2002.  “Journey of Souls – Case Studies of Life between Lives.” Llewellyn 1994

Pearsall, P., Schwartz, G., Russek, L.: „Changes in Heart Transplant Recipients that Parallel the Personalities of their Donors.” 
Journal of Near-Death Studies, Volume 20, Number 3, pp. 191-206, March, 2002, Copyright © 2002 by Springer Science & Media, Dordrecht, The Netherlands.

Pearsall, Paul: „The Heart’s Code. “  Broadway Books, 1998.

Sylvia, Claire: „Herzensfremd.“  Hoffmann und Campe, Hamburg, 1998.  Copyright © 1998 by Hoffmann und Campe Verlag GmbH, Hamburg.  Original Americano: „A Change of Heart.” Little, Brown & Co. 1997.

Whitton, Joel L. and Fisher Joe: “Das Leben zwischen den Leben.” Goldmann 1989. „Life between Life.“ Warner Books [1986] 1995

Wickland, Carl:  „Dreissig Jahre unter den Toten.“ Reichl 1994.  „Thirty Years among the Dead.”  National Psychological Institute, Los Angeles, California 1924; Newcastle 1974.

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Fin del artículo de Joaquín Hornung:

„Aspectos espirituales del trasplante de órganos“

viernes, 19 de julio de 2008
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